Pablo caminaba de un lado para otro en su despacho, cuanto más lo pensaba, más se enojaba. Últimamente Lucía era cada vez más atrevida, no sólo iba en contra de su opinión, ¡sino que se atrevía a amenazar!
El comportamiento reciente de Lucía se parecía cada vez más sospechoso y ligeramente al del viejo señor Villena. Pablo se puso en guardia. No podía permitir que Lucía siguiera siendo tan arrogante.
Al cabo de unas horas, el despacho del presidente emitió una orden diciendo que, a partir de hoy