Lucía negó con la cabeza.
—De repente me doy cuenta de que no eres tan molesto. ¿Cómo se te ocurrió venir a rescatarme? Pensé que no te importaría mi llamada.
Lucía se burló de sí misma, pero Jorge se sintió algo extraño con tantas emociones indescriptibles.
—Ya que ahora eres mi esposa, debería haberte salvado de todas maneras.
—Je, je eres muy amable. No estoy segura, si esos hombres fueron llamados por mi supuesto padre o por mi supuesta hermana —Lucía luchó con fuerza contra las lágrimas—. D