Al final todo salió bien y el pie de Lucía estaba vendado como si fuera un pan relleno. Jorge suspiró, lo único que podía hacer era cargar a Lucía hasta el coche.
Condujo a Lucía de regreso a la casa.
—Eh… ¿te quedaras esta noche? —preguntó Lucía. Al ver que los ojos de Jorge la miraban con cierta diversión, Lucía se sorprendió e inmediatamente y añadió—: No tengo otras intenciones. Es que ya es muy tarde y perderás mucho tiempo yendo y viniendo. Anteriormente limpié la habitación de invitados,