Aún así, al pensar en la cada vez más grave enfermedad estomacal de Jorge en estos últimos años, la señora Fernández no pudo evitar fruncir el ceño, mostrando su gran preocupación en su rostro.
El señor Fernández le habló con bastante indiferencia:
—Si estás preocupada, solo tienes que recordarle a Lucía un par de veces más que esté atenta. Ya es un adulto, si él mismo no cuida su salud, ¿qué podemos hacer nosotros? ¡Vaya, con ese mocoso travieso!
Al recordar la llamada telefónica que Lucía le h