Lucía suspiró con gran amargura. No era de extrañar que el jefe del departamento de diseño hubiera especificado que ella se encargara por completo de todos los asuntos de la sucursal. Esa extraña cordialidad, ¡ni siquiera se dio cuenta de lo sospechosa que era!
Y la actitud de la sucursal era aún más extraña. Todos estuvieron muy nerviosos esos últimos días. Nadie quería acompañarla a la cita, y nadie estaba dispuesto a explicarle los detalles.
Resultó que todo eso no era más que una vil trama