Sasha
El silencio que siguió a la desaparición de la entidad era casi más aterrador que el enfrentamiento mismo. El aire, normalmente pesado por la presión del bosque, parecía haberse congelado, suspendido en una espera interminable. A nuestro alrededor, las sombras, que parecían haber sido retiradas por la luz del ataque de Adrian, se retiraron gradualmente, formando una especie de jaula invisible. Los árboles, que hasta ese momento estaban apartados, parecían rodearnos, como si hubiéramos caí