Morgane
El aire a mi alrededor es pesado, como si cada respiro que intentara tomar estuviera envenenado por una niebla espesa. Me cuesta ver, entender, lo que ha sucedido. Todo ha pasado tan rápido, demasiado rápido. Lucian... está ahí, pero ya no es el mismo. Algo en él ha cambiado, y eso me asusta. Siento que se me escapa, como si el Lucian que conocía no fuera más que un espejismo, una ilusión que se aleja inexorablemente.
Retrocedo, lentamente, mis ojos fijos en él, buscando un destello del hombre que amo en este vacío que ahora lleva en su mirada. Pero solo encuentro oscuridad. Es como si una parte de él se hubiera apagado, engullida por una fuerza mucho mayor de lo que él pudo imaginar. Estoy ahí, inmóvil, en este vacío que parece volverse más pesado con cada segundo.
Morgane, su voz resuena en el aire, pero está distorsionada. Quiero escucharlo, pero es como si las palabras mismas fueran aplastadas por la atmósfera opresiva. Se acerca lentamente, pero algo en su andar me hiela.