Dorian
Me acerco a ella, lentamente, mis pasos vacilantes. No hay consuelo en sus brazos, ya no queda nada de lo que éramos. Sin embargo, no puedo evitar mirarla, sentir el dolor ardiente que me quema por dentro. Ella sigue siendo la misma Morgane, pero… diferente. Más que nunca, me doy cuenta de que el futuro que me había prometido ya no es el suyo. Ha tomado otro camino. Un camino que no puedo seguir.
— Morgane, susurro, mi voz rota. ¿Fue… fue la única salida? ¿Realmente no había otra opción?