Adrián
Lo veo, ese lobo arrogante, ese hombre que aún cree que puede reclamarla.
No entiende.
Sasha ya no es suya.
Es mía.
Ella lo sabe.
Aunque todavía lucha, aunque intenta escapar.
Me planto frente a Dante, impasible, pero por dentro, un fuego helado me consume.
Este hombre ha tenido lo que yo quiero. Él la ha tenido.
Y eso, no puedo tolerarlo.
— Sasha, ven aquí.
Mi voz resuena en el aire nocturno.
Ella duda. Veo su confusión, su tironeo entre nosotros.
Dante posa una mano en su brazo, un ges