Sasha
El aire a nuestro alrededor se había vuelto denso, saturado de energía oscura y corrosiva, como si la misma atmósfera nos rechazara. La entidad, ese monstruo antiguo que había sido despertado, burbujeaba en la sombra, amenazando con engullirlo todo. La luz, antes pura, se había tornado roja, un resplandor infernal proyectando sombras distorsionadas en las paredes de la sala sagrada. Podía sentir la presencia maligna en cada rincón de mi mente, el llamado irresistible de la oscuridad busca