Sasha
El silencio que sigue a las palabras de Lucien es ensordecedor. El aire parece congelarse a nuestro alrededor, una tensión palpable, casi tangible, como si el tiempo mismo dudara en transcurrir. Las paredes de la habitación parecen cerrarse, y siento mi corazón latir desbocado, golpeando mi pecho con una intensidad insoportable. Cada fibra de mi ser me grita que huya, que escape antes de que sea demasiado tarde. Pero no hay escape posible. La elección está ahí, frente a mí, y no espera.
A