Mundo de ficçãoIniciar sessãoLawson esperaba tranquilo en la entrada del motel junto a la moto. Se ajustaba los guantes blancos que hacían juego con el traje del mismo color que se ceñía a su cuerpo como segunda piel marcando los músculos que había ganado en los últimos meses y no eran pocos.
Omega. Omega, Omega, Omega, Omega…
La palabra se repetía una y otra vez en su mente y Lawson no sabía como sacársela de la cabeza. Realmente lo había tomado por sorpresa. Como si ya no hubiera bastantes cosas de Rave







