—Pasen por favor—. Nos invitó de una forma muy amable, él aún sostenía mi mano y no me incomodaba ya para que.
Entramos a su casa, esta era hermosa si por fuera se veía hermosa por dentro era mucho mejor y ese toque de antigüedad no falto.
Pasamos al salón y enseguida fuimos atendidos por tres mujeres mayores.
A mis padres le sirvieron champán mientras que a mí me sirvieron un jugo natural.
Luego de ello vino la plática tan amena entre ellos, media hora después estábamos en la mesa comiendo la