—Podre ser una vieja como tú dices, pero soy mucho más mujer que tú, eres una mujer que no sabe lo que quiere y por eso andas así, estoy segura que Josiah no siente ni la más mínima parte de lo que sentía antes por ti, escúchame bien y es la última vez que te lo advierto, no te quiero ver por aquí ni por los hoteles—.
—Y quien me lo va impedir—.
—Yo—. Miro a mi alrededor algunos trabajadores están de expectante, los miro severa.
—Y quien te crees tú con qué derecho me vas impedir la entrada en