Al regresar a la oficina, mis compañeros me miraban con curiosidad. Lucía se acercó con preocupación, tratando de no fijarse en mi cabello.
—Camila, ¿estás bien? Esa periodista es realmente odiosa.
—La peluca se ve bastante real, ¿verdad? La próxima vez, me haré dos coletas —Toqué mi cabello intencionalmente.
Lucía se rio, aunque su mirada seguía reflejando preocupación.
—Camila, ¿por qué decidiste raparte? No tenías que hacerlo solo para usar una peluca.
Repetí lo que le había dicho a Daniel, y