No solo eso, sino que también recibí la notificación de mi tutor: podía regresar a participar en los diferentes proyectos de la escuela.
La actitud un tanto contradictoria de la institución me dejó un poco confundida. Pero poder volver a clase era un alivio; al menos ya no tendría que seguir viviendo en casa de Leonardo.
Con Karla arrestada, sentía que mi seguridad había mejorado considerablemente.
Al recibir la llamada de la escuela, empecé a empacar mis cosas. En solo unos días, me di cuenta d