Fernando se quedó atónito, al igual que Karla, quien pronto soltó una risa sarcástica.
—Camila, qué irónico. La maldad siempre trae consecuencias, y ya se sabía que muchos te tenían en la mira. Debes tener enemigos, y ahora has arrastrado a la empresa contigo. ¿Por qué eres tan odiosa?
Karla se reía a carcajadas, mientras la expresión de Fernando se tornaba fría.
—¿Qué está pasando?
Le expliqué la situación de manera concisa, y su rostro se oscureció aún más.
—Abuelo, no necesito decirte lo impo