El guardia de seguridad ya había cambiado, pero al verme no intentó detenerme. Después de tantos años, me sentí un poco nostálgica, como si todavía fuera una estudiante universitaria.
Cada rincón del campo seguía igual, incluso la vegetación de las cuatro estaciones permanecía intacta.
El letrero que decía "Bienvenidos Nuevos Estudiantes" seguía en el jardín, parece que solo lo cambiarían en invierno.
Aquí fue donde conocí a Daniel, arrastrando una maleta desgastada, con ropa deslavada, pero aún