Desde aquel día, Daniel parecía estar en pie de guerra conmigo. Incluso en las reuniones de la empresa, cada vez que hacía una sugerencia, él encontraba la manera de refutarla.
Karla, generalmente, intervenía rápidamente para suavizar la situación, y solo entonces Daniel accedía a aceptar algunas de mis opiniones, aunque de mala gana.
Los rumores en la empresa no cesaban, y todos creían que Karla estaba a punto de ascender. Hasta la fiesta de cumpleaños de Fernando, cuando Karla apareció de la m