Tuve un sueño extraño y surrealista, en el que parecía que Daniel había despertado y comenzaba a regañarme por haberme quedado dormida en el sofá. Pero al despertar, él seguía en la misma posición de ayer, sin moverse ni un poco.
Estela y Francisco vinieron a verlo y me ofrecieron algunas palabras de consuelo. Pero sabía que, en este momento, nadie podía hacer nada, solo Daniel podía despertar por sí mismo.
Una vez que me aseguré de que la enfermera estaba en su lugar, fui a la oficina.
Al verme