La colaboración entre el Grupo Castillo y la familia Álvarez era inminente. La familia Álvarez había cortado su cadena de financiamiento y necesitaba urgentemente un socio.
No había muchas opciones para conseguir tanto dinero de una sola vez, y tampoco había equipos que pudieran ofrecer el diseño. En Provincia Soleada, eso era un hecho. Incluso si existieran, otras empresas seguramente dudarían en asociarse con un tipo tan despreciable como José. Quienes habían trabajado con él en el pasado, no