—¿Quinientos millones? —Me quedé boquiabierta. ¿Acaso Natalia es una reina? ¿Merece tanto dote de boda?
Estela levantó la mano y me cerró la boca.
—La familia Álvarez tiene un gran apetito, por eso no han encontrado un buen partido para casarse. De todas formas, ya está claro por qué se acerca a Daniel; el puesto de la señora Castillo vale mucho más que cientos millones, ¿no? Así que cuídate bien, mantén tu posición, y no olvides darme un descuento en el diseño del restaurante la próxima vez.
—F