PUNTO DE VISTA DE ASHANTI
Cuando despierto a la mañana siguiente, ya se ha ido. No me sorprende. La forma en que me folló anoche me hizo comprender que la época en que me daba trato de princesa había terminado. Fue duro y sin emociones. Demasiado duro, pero no le importó.
A partir de ahora, puedo considerarme una chica normal del Harén que lo complace en la cama.
Con un corazón tan pesado como el acero, me doy la vuelta en la cama y mis ojos se posan en la mesita de noche. Hay una nota. Ráp