"Lo sé".
"Bien. Esta noche quiero que hagas algo más que bañarte para que yo te mire". Mis cejas se arrugan confundidas.
"¿Eh?".
"Quiero que entres en la ducha, abras el grifo y te toques para mí". Una sensación de ardor me recorre el clítoris cuando sus palabras resuenan en mis oídos.
Tocarme para él.
Los latidos de mi corazón se disparan.
"Yo... yo... no entiendo lo que quieres decir con eso".
"¿Qué es lo que no está claro de lo que acabo de decir?".
"La parte en la que tengo que tocar