Mundo ficciónIniciar sesiónKIARA
Las horas pasan y yo no puedo dejar de admirar aquel atardecer despejado que me regala la naturaleza, pero con la vista nublada que empañan las lágrimas de mis ojos.
La tarde bonita da paso a la noche oscura, pero estrellada que no pareciera que mi alma se haya entristecido tanto. No tengo ganas de moverme ni de hablar con nadie, tan solo quiero seguir aquí, acurrucada en aquel sillón en donde esta mañana pinte sintiéndome la mujer más plena y bendecida







