En seguida, el bajo también del coche Pero su sonrisa no desapareció. Camine lo más parido que pude y me pare a unas esquinas. Él me alcanzo a unas cuadras. Me tomo del brazo, pero yo comencé hacer pucheros. Y rebeldía. Estaba endiablada. Por dios un ataque de celos justo en ese momento. Que se cree esa cosita llamada corazón.
_ ¡Katty!
Su voz ronca y profunda me saco de mis pucheros. Ya no sonreía y tampoco tenía, una mirada burlona. Es como si ya cambiara también de personalidad. Pero despué