Ante de que se marchara lo aplane contra la pared, lo presione y, aun así, no me contó, dijo que no sabía nada, y juro no saberlo. Pero sus ojos me decían otra cosa, la única manera de hace que hable por sí mismo. es jugar sucio con él, su enojo me dirá la verdad.
Durante los meses, simplemente me dediqué a realizar mis tareas cortas y laborares, con mi trabajo como secretaria. Le dejaba todo por escrito, y algunos por correo. Leía los correo y dejaba un ¡Oke!, así seguimos sin pasar una palab