Las personas no dejaban de mirarme. Me sentía un poco, tímida. No eran cara conocida y solo son cara de puro dinero y mafias . Me sentía controlada. Es como que él sabe lo que me pasa.
Los comentarios eran relevantes, elogios. Eso, estoy acostumbrada a escucharlo. Después de un sorbo de un exquisito champán, tome mi propio control. Cuando me decidí levantarme. Él me agarro la mano más duro. Sin mirarme. No me pare más. Pero ámbito que estaba más guapo que todos los tiempos. Su poder se refleja