Capitulo 87
Sentí que mi estómago se revolcaba, con su toque. Y las constantes chicas quisquillosas en mi cabeza. Comenzaron maldecir. Su toque me resultaba repugnante. Mi cuerpo, por instinto, o por algo mayor. El toque de nadie, me resultaba atractivo, solo el de Jack. Su mano se abría paso, a mi cintura, yo buscaba, tener, en buena posición, con mi alma. Y Solo quiero, desosarlo con una bala en las bolas. Nunca, más en su vida, volverá a tocar a una chica. Dios a cuantas este barroco le ha desgraciado l