La luz de la luna iluminaba ligeramente el piso número cuarenta y ocho del edificio de Varela Holdings. La noche afuera era tranquila, aunque la ciudad, a pesar de ser más de las diez de la noche, aún no estaba completamente dormida, ya que Manhattan nunca descansaba del todo.
Pero en el piso número cuarenta y ocho, Nicolas Varela y Madison Blake se encontraban trabajando en conjunto en los primeros avances luego de la firma con Boston.
A pesar de que faltaban aún 25 días para la reunión en d