La noche se había adueñado de Manhattan y la prensa finalmente había abandonado la entrada de Varela Holdings, permitiendo a los funcionarios de dicha empresa poder volver a sus hogares para así descansar y prepararse para el día de mañana.
Pero en el piso número cuarenta y ocho, aun había funcionamiento por parte de Nicolas Varela, quien estaba encerrado en su oficina tratando de solucionar todo el caos que se había desatado en las últimas treinta y seis horas.
Por otro lado, Madison se prep