Eva se quedó estática junto a la escalera. Unas horribles ganas de vomitar llegaron a su cuerpo ¿Acaso había estado viviendo un mundo de mentira? ¿Y ahora qué más tendría que sufrir? Demetrio volvió a verla, estaba pálido y casi no podía respirar en ese momento.
—Eva mi amor —susurro.
Una lágrima cayó sobre el rostro de Evangelina, mientras Mónica se regocijaba de alegría. ¿Acaso todo estaba planeado?
—¿Qué dijo ella? —preguntó con la voz atragantada.
Había pasado solo un día desde su boda, sol