Cada parte, cada extremidad, cada milímetro del cuerpo de Amber dolía, y dolía placenteramente, porque la noche anterior había experimentado el placer, ese placer que había querido experimentar con su jefe desde que lo vio.
El sonar de la alarma la despertó. Abrió los ojos lentamente, pensando que todo había sido un sueño, pero al verse desnuda por completo y con su cuerpo marcado y adolorido, se dio cuenta de que todo había sido Real.
Sonrío ampliamente al recordar como Andrea la había hecho s