Un hotel que no se podía describir con palabras, en frente de las playas de Hawái, pararon a llegar esa noche. Amber se sentía como una plebeya convertida en reina. Todo a su alrededor era espectacular. La noche que llegaron hicieron el amor hasta cansarse, y después ella se fue al bar del hotel a tomar una copa, mientras Andrea hablaba con sus padres de su matrimonio.
No quiso ser inoportuna, pero cuando vio que la dichosa Evangelina comenzaba a regañar a su hijo por casarse sin decirle nada,