Las personas miraban con admiración a la familia de rasgos delicados que entró en el aeropuerto de Florida. Tres pequeños niños, de procedencia Italiana, sumamente hermosos, hicieron presencia junto con sus padres.
Laureti tenía a los niños en cada brazo, mientras Evangelina llevaba consigo a la niña.
Cómo la dominante que era, se acercó a la taquilla, pero preguntó por su vuelo, que no había salido aún.
El hombre que la atendió, era sumamente hermoso. Sus cabellos de color negro, nariz pingada