Aidan llevaba en sus manos una hermosa muñeca de porcelana. Amber cuando vio la muñeca, sus ojos se llenaron de lágrimas. La recordaba muy bien, su madre le había regalado esa muñeca en el cumple número 6 de ella, y le había dicho que era muy especial, que la cuidara mucho. Ámber cuidó de esa muñeca con su vida, pero un día su hermana Angelica la destruyó.
Se puso de pie con dificultad y abrió sus manos mientras las lágrimas caían de sus ojos.
—Hija, perdón —exclamó Aidan con dolor.
Amber no pu