Alina llegó a su departamento con una sonrisa de victoria en su rostro. Estaba feliz, sabía que Eva no estaba muerta, pero había disfrutado de lanzarla por las escaleras. Aunque, también existía el miedo de que ella dijera lo que pasó, cosa que sin duda sería un gran problema para ella.
—¿Por qué vienes tan feliz? Dame buenas noticias y dime qué Laureti, volvió contigo —Alina hizo una mueca con los labios, aunque quería complacer a Santino, odiaba que él no le importara en lo más mínimo que ella