Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO 19
El empresario no tenía ni una sola expresión sobre su rostro, sus hombros relajados, su postura erguida y dominante, me hicieron percatarme que estaba enfrentándome a un completo bastardo. Mi jefe caminó decidido hacia su escritorio, me echó un vistazo antes de sentarse sobre su silla de cuero, rebuscó algo dentro de una se las gavetas de la mesa y sacó una chequera, la cual firmó luego de un par de segundos.







