«CAPÍTULO 13»
Camino hacia el comedor cuando la hora del almuerzo por fin llegó, mis piernas y brazos me dolían demasiado por haber organizado por más de cinco horas las telas que el señor Harper necesitaba para la primera prueba de la nueva colección de verano de esta temporada. Mi estómago comenzó a rugir por el hambre tan descomunal que sentía.
Una de las empleadas del servicio me guio hacia una enorme mesa de cristal—qué se veía tan costosa como mi casa— y me detuve cuando me señaló una sil