Capítulo 49.
Las hábiles manos de Jonah se deshacen de la camiseta que traigo puesta, desabrochando mi sujetador y pudiendo tocar mi cuerpo. Yo sigo devorando sus labios, mientras Jonah comienza a lamer y estimular mis pezones con sus manos, suave y muy lento, haciéndome suspirar del placer.
Jonah es tan bueno haciéndome el amor, conoce todos mis puntos sensibles, y sus manos hacen magia sobre mi piel, así que cuando nos separamos lo miro a los ojos y sonrío, solamente pudiendo pensar en lo guapo que es.
—¿