RODRIGO
—Muy bien, todo listo.
Me dirijo a mi mismo a la habitación de hotel que tengo a mi disposición, por lo pronto me quedaré aquí hasta conseguir un lugar de mi agrado en la estadía de esta ciudad.
Me doy un baño y con la toalla en la cintura me siento en el mueble mirando a la nada por minutos que se me hacen horas sin poder evitar que esa noche se repita en mi cabeza otra vez, una y otra vez.
“Que mierda he hecho” me preguntó en la soledad que disfruto cuando esos pensamientos no me de