GABRIELA
—!¡Cretino!— lo grito y lo empujó viendo que me mira como si fuese loca pero aquí el gran demente es el— no lo puedo creer— me arden los labios— te juro que no puedo creer que clase de loco del demonio eres— sigo dando vueltas y reclamando hasta que su cuerpo me acorrala en la baranda.
—¿Acaso me vas a tirar?— veo desde arriba el primer piso, su respiración está dando en mis labios y es peligroso pero locamente sé que no me va a lastimar.
—Eres un estúpido.
—Y tu una aburrida— me s