GABRIELA
—Hija me tienes muy preocupada, me dijiste que ya no amabas a Víctor y ahora estás esperando un bebé.
Escucho a mi mamá mientras no se que hacer para salir de aquí, estoy atada de pies y manos porque si digo algo no tengo dudas de que los van a matar, ella está feliz por ser abuela y aún yinno puedo creer hasta donde llego mi lujuria e irresponsabilidad.
Se ríe y yo siento una furia que no había sentido nunca contra todo el mundo, si está bien o mal no me importa, estoy enjaulada en