RODRIGO
—¡Estás despedida!— doy mi última palabra viendo que la secretaria se va llorando y Victor me mira reprobando mi actitud.
No estoy de humor, aseguro la verdad, no estoy conforme con su trabajo y según sus cálculos, está fue la quinta secretaria que bote, han pasado casi tres semanas desde que regrese a la oficina, me he ocupado de mi trabajo pero la concentración ya no es la de antes, a menos que se trate de ella y el habla de ella.
—Tranquilo no te culpo, yo tampoco ando de buen humo