52. Un baile inigualable
RODRIGO
—¡Oh por Dios!, ustedes los ricos si que saben gastar.
La escuchó susurrar mientras caminamos por el recorrido blanco y negro del lugar pero más que nada sorprendida tanto o más de cómo estoy yo y estamos ante los demás.
En mi vida pensé que las cosas podrían ser así, después de tanta mierda descubrir que el amor existe sigue siendo un reto en mi vida porque si, no puedo llamar de otra manera a lo que siento por la mujer con la que camino del brazo ante todos.
Tiene que ser amor porq