CAPÍTULO 72**
Me observa detenidamente y pone una mano sobre mi cabeza.
—No puedes volver a transformarte, ¿verdad ?
Gimo y niego con la cabeza.
—Espera un momento.
Camina hacia un árbol y saca una manta de una mochila que cuelga de sus ramas. Me cubre con la manta y empieza a masajearme las articulaciones de los hombros y caderas, la columna y los costados.
—Inténtalo otra vez, princesa.
Lo intento de nuevo y siento cómo mi cuerpo se mueve un poco.
—Eso es, un poco más…
Y entonces vuelvo a ser