Capitulo 19. Si te quedas, te haré feliz.
El rechinido del caballo resonó en el aire; la montura que Susie traía era tan mansa, que cuando la ayudaron apoyarse para subirse a la yegua, esta no se inmuto ni un solo segundo. Tal vez era porque Kenneth le había dejado que la oliera primero, le había dicho que se quitara el guante para que la yegua le oliera la mano, un símbolo de respeto, de paz, algo donde el caballo se sintiera seguro con ella.
La yegua era de color miel, el pelaje le brillaba cuando la luz le tocaba el lomo; era preci