Narrado por Aiden
La noche había cedido ante el suave murmullo de la brisa, y la cabaña en el corazón del bosque se iluminaba con el resplandor de la Luna llena, esa misma Luna que nos había bendecido y guiado en tantas batallas. Pero ahora, en la calma que siguió a la tormenta, el ambiente estaba impregnado de una intimidad casi sagrada. En el centro de nuestro refugio, Anya se encontraba recostada en el gran diván de madera tallada, su vientre abultado, signo vivo de la nueva vida que llevaba