—So-Soo-Min — Balbuceé y bajé la mirada, se trataba del amigo de Seung-Yi a quien también había conocido en Shanghái en aquél viaje que marcó mi vida para siempre.
—¡Eun-Ji! ¡No lo puedo creer! ¿Quién iba a imaginar que te iba a encontrar aquí? ¡Seung-Yi se va a poner feliz cuando sepa que estás viva!
—Soo-Min, por favor, por favor te lo suplico, no le digas dónde estoy. No quiero que sepa dónde encontrarme.
—Lo siento señor, la señora debe descansar tengo que llevarla a su habitación— dijo la