—¡Bienvenida a la familia hija! — dijo la madre de mi esposo acercándose a mí.
La saludé con una reverencia y después a mi suegro que se limitó a inclinar la cabeza sin decir una palabra.
Pude ver el nerviosismo de Hana-Rhee, pero yo estaba segura de que todo iba a salir bien y pensaba aprovechar la ocasión para comprometer a Seung-Yi a dormir conmigo esa noche.
La señora comenzó a caminar hacia el salón y tal como me dijo Hana, yo caminaba un paso detrás de ella.
—Has cambiado mucho desde que